Mostrando entradas con la etiqueta quejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quejas. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de marzo de 2011

No cualquiera ata los restos del almuerzo y hace bijouterie

Ayer iba caminando por la peatonal y me increpó un pibe, bastante zaparrastroso, incitándome a que le comprara alguna de sus artesanías.

Le dije amablemente que no estaba interesado. Pero luego miré la lonita que tenía en el piso y vi las cosas que él llamaba “artesanías”.

Por favor.

¿Es posible llamar artesanía a tres carozos de durazno y dos huesos de pollo unidos por una tanza amarilla? La respuesta es simple: no.


Observé las “artesanías” que me ofrecía y lo miré con una mezcla de asco y compasión. El tipo utilizó una estrategia más agresiva y me preguntó si no apoyaba a los artesanos, que se ganan la vida con mucho esfuerzo vendiendo su producción. Yo me vi tentado de decirle que sí los apoyaba, pero que ese día no me había topado con ninguno, pero me contuve (sí, algo me debe estar pasando).


La cosa es que el tipo se terminó ofendiendo porque yo no le quise comprar la mierda esa que él llamaba collar. A lo mejor estoy equivocado, pero verdaderamente no me dan ganas de llevar colgando del cuello un carozo que otro anduvo chupeteando. Quisiera que me dijeran si soy el único.

Francamente no entiendo a la gente que compra estas cosas. Porque vos podés fumar porro, pero de ahí a comprarte una pulsera con una hoja de chala de diez centímetros hecha con miga de pan y pintada con témpera… me parece que hay una distancia.

Tampoco comprendo a aquellos que se quedan embobados con los flacos que pintan cuadros de paisajes nocturnos con aerosol. Al principio te llaman la atención, porque los tipos logran cosas muy buenas con pocos objetos. Pero cuando te das cuenta de que todos los cuadritos son iguales te sentís estafado, porque de creatividad ni hablar. Y sin embargo hay grupos de personas que se quedan horas y horas mirando cómo hacen esas porquerías pseudo impresionistas e intoxicándose con la pintura.

Ahora, que un pibe se te ofenda y te trate mal porque no le querés comprar lo que te ofrece no me parece bien. El loco pretende que vos veas (como él ve) una tiara de diamantes en lugar de una tanza con carozos.

Es cierto, hay gente para todo. Si alguien quiere comprar una pulsera de macramé con olor a sahumerio barato, que lo haga. Pero yo no pienso colgarme un hueso de osobuco del cuello.


jueves, 22 de octubre de 2009

Tinker Bell y la que te parió...

Tengo las pelotas llenas de las campanas de la iglesia.

Cada 15 minutos llamando a misa con campanadas como si estuviéramos en la edad media, pero en plena era de las telecomunicaciones. En lo mejor de una clase en la facultad suenan las campanas y uno no escucha ni lo que piensa.

Pedir que la iglesia se renueve es como tocarle las bolas a un muerto, pero yo me pregunto:

¿No podrían usar twitter? O a lo sumo podrían implementar que mandando "MISA" al 2020 te avisen por mensaje de texto que el viejo de sotana va a decir lo mismo que dice todos los días a la misma hora en el mismo lugar.

lunes, 19 de octubre de 2009

Mirá lo que te digo


Estoy buscando casa. Es probable que haya gente que jamás haya pasado por esta situación, pero quiero comentarles que no se pierden de mucho.


Generalmente, cuando uno se muda lo hace presionado. Entonces uno tiene que tratar de conseguir un lugar que le guste para vivir en cuestión de días, porque lo apremia la recisión o finalización del contrato del departamento o casa que está dejando.

A medida que pasan los días, llega la desesperación. Y los inmobiliarios (esos seres despreciables) identifican automáticamente esa incipiente desesperación y sacan provecho de ella.

Con estas perspectivas, es muy difícil encontrar un lugar que a uno le guste pensando que vivirá allí al menos por los próximos 12 meses. Y entonces hay tipos que te quieren enchufar cualquier cosa.

Por eso, queridos amigos, dos o tres cositas que les pueden servir:

a) "Finales" es una palabra discutible. Si un departamento sale "1200 pesos FINALES" es muy probable que sea mentira. Siempre hay una expensa, impuesto, aumento o demás que uno va a tener que costear.

b) Eviten por todos los medios decir que son estudiantes. Esta sociedad no está preparada para cobijarlos... a menos que tengan una o dos garantías propietarias y garantes profesionales o que tengan un recibo de sueldo abultadísimo. No, les juro que a los inmobiliarios no les da vergüenza preguntar cuánto tienen para gastar.

c) Vayan siempre mostrando que "ustedes van a alquilar si se les canta". En definitiva, los que garpan son los inquilinos y el laburo de los inmobiliarios es mostrar las propiedades, así que miren todas las casas que se les cante, aunque nunca más regresen.

d) Eviten preguntas del tipo: "¿Y qué tal los vecinos?"; "¿Tiene problemas de humedad?" o "Es tranquilo este barrio, ¿no?". Siempre nos querrán convencer de que nos están alquilando lo mejor del mundo y jamás nos van a decir que nos van a tocar viejas como la que ya he descrito en otras ocasiones.

Hay muchas cosas más, pero aquí me detengo. Si quieren más, avisen y completo. Me despido con una charla telefónica que, aunque no parezca, fue totalmente real:

Inmobiliario —Inmobiliaria Sarasa, buenas tardes.

Weinbaum —Hola, ¿qué tal? Mirá, estaba buscando una casa de dos habitaciones, medianamente céntrica...

Inmobiliario
—Céntrica, mmmmnnno. Tengo una en Avenida Ramírez...

Weinbaum —Ahá. ¿Y qué comodidades tiene?

Inmobiliario —Bueno, tiene dos habitaciones, cocina-comedor, baño y un lavadero chico.

Weinbaum —Ah... ¿Y está en buenas condiciones?

Inmobiliario —Ehh... pse... es una casa más bien rústica.

Weinbaum —Rústica... ¿Y qué significa rústica?

Inmobiliario —Y... rústica...

Weinbaum —Sí, eso ya me lo dijiste, pero ¿qué significa rústica?

Inmobiliario —Y que no tiene agua caliente, no tiene gas natural y que hay que cambiarle algunas aberturas...

Weinbaum —Pero flaco, eso no es rústico. Eso es una mierda.

Inmobiliario —Bueno, señor, es lo que tenemos.

Weinbaum —No, dejá, no me interesa. Gracias.


"Rústica". Eso es lo que se llama publicidad engañosa.


martes, 29 de enero de 2008

¿Te puedo dar el vuelto en caramelos?

Espero no ofender a nadie con este post, pero tengo una pregunta que hace rato me anda dando vueltas por la cabeza:

¿¡Qué les pasa a los kiosqueros!?

¿No pueden limitarse a vendernos cigarrillos? ¡No! Tienen que hacer algún comentario, de cualquier tipo. Veamos algunos ejemplos:

Caso 1: Uno llega completamente sudado, luego de caminar durante horas bajo el sol en pleno noviembre, compra una gaseosa y el detective que atiende el kiosco dice: "¿Hace calor, no?".
No, en absoluto, kiosquero. Afuera hace un frío de cagarse.

Caso 2: Uno va con compañía femenina, porque justo pasaba a las tres de la mañana y se acuerda de que no tiene profilácticos. El muchacho, que nos ve todos los días, osa decir
luciendo una sonrisa "cómplice": "¿Con tachas, como llevaste la otra vez?", frente a la mina que ve por primera o segunda vez. Yo pienso: jodeme, flaco, no me molesta, pero... ¿¿¡¡POR QUÉ CARAJO TENÉS QUE DECIRLO DELANTE DE LA MINA!!??
Pensemos que las consecuencias de este "chiste" de nuestro kiosquero (y no voy a poner "amigo") pueden ser desastrosas. Si una mina me dejara por ese comentario, juro que mato al tipo sin piedad.

Caso 3: "¿Salís hoy?". Típica pregunta de un kisquero que nos ve casi todos los días. Respuestas más que lógicas:

- Si vamos a comprar cigarrillos a las cuatro de la mañana, estamos de remera con un agujero en la espalda, bermudas sucias y ojotas, la respuesta obvia será: NO.

- Si estamos vestidos con jeans, remeras que todavía no han perdido el color del todo, zapatillas medianamente limpias y con un poco de perfume, la respuesta obvia será: .

- Si vamos a comprar Buscapina a las cuatro de la mañana y con la cara verdosa, la respuesta obvia será: NO, PELOTUDO.

¿Se entendió? Ahorren saliva y ahórrennos respuestas evidentes y programadas.

Los casos abundan, pero creo que la idea se entendió. Pero antes de cerrar el post quiero agregar un caso más:

Caso Típico: "¿Te puedo dar el vuelto en caramelos?". ¡¡¡LA RESPUESTA ES NO!!! ¿QUÉ CARAJO VAMOS A HACER CON CINCO PESOS DE CARAMELOS?

Por supuesto que todo esto es una generalización. Estos son kiosqueros estereotipados, pero surge de una cuestión personal. Sabés que te estoy hablando a vos. Sé quién sos. Sé dónde vivís. Y sé que tus días están contados...

¿¡Qué te pasa, flaco!?