Tengo las pelotas llenas de las campanas de la iglesia.
Cada 15 minutos llamando a misa con campanadas como si estuviéramos en la edad media, pero en plena era de las telecomunicaciones. En lo mejor de una clase en la facultad suenan las campanas y uno no escucha ni lo que piensa.
Pedir que la iglesia se renueve es como tocarle las bolas a un muerto, pero yo me pregunto:
¿No podrían usar twitter? O a lo sumo podrían implementar que mandando "MISA" al 2020 te avisen por mensaje de texto que el viejo de sotana va a decir lo mismo que dice todos los días a la misma hora en el mismo lugar.
jueves 22 de octubre de 2009
Tinker Bell y la que te parió...
lunes 19 de octubre de 2009
Mirá lo que te digo
Estoy buscando casa. Es probable que haya gente que jamás haya pasado por esta situación, pero quiero comentarles que no se pierden de mucho.
Generalmente, cuando uno se muda lo hace presionado. Entonces uno tiene que tratar de conseguir un lugar que le guste para vivir en cuestión de días, porque lo apremia la recisión o finalización del contrato del departamento o casa que está dejando.
A medida que pasan los días, llega la desesperación. Y los inmobiliarios (esos seres despreciables) identifican automáticamente esa incipiente desesperación y sacan provecho de ella.Con estas perspectivas, es muy difícil encontrar un lugar que a uno le guste pensando que vivirá allí al menos por los próximos 12 meses. Y entonces hay tipos que te quieren enchufar cualquier cosa.
Por eso, queridos amigos, dos o tres cositas que les pueden servir:
a) "Finales" es una palabra discutible. Si un departamento sale "1200 pesos FINALES" es muy probable que sea mentira. Siempre hay una expensa, impuesto, aumento o demás que uno va a tener que costear.
b) Eviten por todos los medios decir que son estudiantes. Esta sociedad no está preparada para cobijarlos... a menos que tengan una o dos garantías propietarias y garantes profesionales o que tengan un recibo de sueldo abultadísimo. No, les juro que a los inmobiliarios no les da vergüenza preguntar cuánto tienen para gastar.
c) Vayan siempre mostrando que "ustedes van a alquilar si se les canta". En definitiva, los que garpan son los inquilinos y el laburo de los inmobiliarios es mostrar las propiedades, así que miren todas las casas que se les cante, aunque nunca más regresen.
d) Eviten preguntas del tipo: "¿Y qué tal los vecinos?"; "¿Tiene problemas de humedad?" o "Es tranquilo este barrio, ¿no?". Siempre nos querrán convencer de que nos están alquilando lo mejor del mundo y jamás nos van a decir que nos van a tocar viejas como la que ya he descrito en otras ocasiones.
Hay muchas cosas más, pero aquí me detengo. Si quieren más, avisen y completo. Me despido con una charla telefónica que, aunque no parezca, fue totalmente real:Inmobiliario —Inmobiliaria Sarasa, buenas tardes.
Weinbaum —Hola, ¿qué tal? Mirá, estaba buscando una casa de dos habitaciones, medianamente céntrica...
Inmobiliario —Céntrica, mmmmnnno. Tengo una en Avenida Ramírez...
Weinbaum —Ahá. ¿Y qué comodidades tiene?
Inmobiliario —Bueno, tiene dos habitaciones, cocina-comedor, baño y un lavadero chico.
Weinbaum —Ah... ¿Y está en buenas condiciones?
Inmobiliario —Ehh... pse... es una casa más bien rústica.
Weinbaum —Rústica... ¿Y qué significa rústica?
Inmobiliario —Y... rústica...
Weinbaum —Sí, eso ya me lo dijiste, pero ¿qué significa rústica?
Inmobiliario —Y que no tiene agua caliente, no tiene gas natural y que hay que cambiarle algunas aberturas...
Weinbaum —Pero flaco, eso no es rústico. Eso es una mierda.
Inmobiliario —Bueno, señor, es lo que tenemos.
Weinbaum —No, dejá, no me interesa. Gracias.
"Rústica". Eso es lo que se llama publicidad engañosa.
viernes 16 de octubre de 2009
Cosas que pasan
que reforzar el olor a mierda.
martes 13 de octubre de 2009
Las cosas que hay que leer
Hoy vi un graffiti que decía:
José.
La pregunta no es si Marisa debería darle o no la segunda oportunidad. La pregunta sería cómo carajo hizo para darle la primera a ese salame.
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lunes 5 de octubre de 2009
La vida en un edificio III
Una persona, en promedio, tarda en bañarse unos 15 ó 20 minutos. Tiempo razonable. Yo casi doblo ese tiempo en la ducha. Pero no vamos a venir a hablar mal de mí justo en mi blog.
Una persona promedio tarda en secarse entre cinco y diez minutos. Depende de la cantidad de vello corporal que posea. Yo tardo casi 15 minutos. Pero no vamos a venir a hablar de mi relación con el Yeti justo en mi blog.
Una persona promedio tarda entre diez y 15 minutos en vestirse. Después de esto, la cosa ya es totalmente personal y es casi imposible precisar un promedio de nada.
Aquí empieza la queja. Porque no logro entender que la mina que vive en el departamento que está arriba del mío no entienda que todos los ruidos que produce en el piso de su departamento se transmiten al techo del mío. Y esto ocurre por una simple razón: su piso es mi techo.
Yo me pregunto: ¿qué necesidad tiene de ponerse los zapatos de tacos altos dos horas antes de salir definitivamente del departamento? ¿No puede entender que los tacos producen un ruido sumamente molesto con cada paso?
Yo no entiendo a las mujeres. Siempre se quejan de que los tacos altos les hacen doler las piernas, la espalda, la cabeza y qué sé yo qué partes del cuerpo; pero si tanto les molestan, tengo dos preguntas:
a) ¿Por qué los usan?
b) Si no les queda otra que usarlos, ¿por qué no esperan hasta último momento para ponérselos, cuando ya sea totalmente inevitable estar en patas o en pantuflas; léase: al momento de salir de la casa?
Con respecto a la primera pregunta, no logro entender todavía que
nos quieran hacer culpables a los hombres de obligarlas social e históricamente a usar tacos altos. Podríamos arriesgar, sin temor a equivocarnos, que el machismo se sostiene pura y exclusivamente debido a que las mujeres lo avalan. Las mujeres son más machistas que los hombres. O, mejor dicho, se someten a ese machismo en mi opinión anacrónico. Pero ya me estoy yendo al carajo con esto.
Con respecto a la segunda pregunta, no logro entender cómo mi vecina no puede darse cuenta de que no tiene puesto un par de alpargatas de yute. ¿No se da cuenta de que el ruido que ella siente cuando hace un paso a mí me revienta la cabeza? Y no me tilden de intolerante (más allá de que lo sea) pero yo cinco minutos me lo banco, pero dos horas y media no.
Yo no agarro un martillo y me pongo a darle al suelo de mi departamento para que el vecino de abajo me diga con razón que soy un hijo de puta. No. Yo pienso en el pobre tipo que vive debajo de mis pies.
Ahora, o la mina del departamento de arriba o se ajusta a un promedio de “producción femenina” más bajo; o se saca los zapatos y se los pone justo antes de salir; o se come una puteada como la que le rajé el otro día cuando estaba en la ducha, harto de dos horas de escucharla caminar de la cocina a la pieza, de la pieza al baño y del baño a la puta que la parió.
viernes 2 de octubre de 2009
¿Qué gusto tiene lo qué?
Ayer fui al kiosco. Me atendió un flaco con buena onda.
Weinbaum —Hola, loco. ¿Cuánto sale el Bon o Bon?
Kiosquero —Ochenta centavos.
Weinbaum —Ah. ¿Y los alfajores Terrabusi?
Kioskero —Dos con cincuenta.
Weinbaum —Ah. ¿Y el Marroc?
Kioskero —Uno con veinticinco.
Weinbaum —Uh. ¿Y el Dos Corazones?
Kioskero —Dos con setenta y cinco.
Weinbaum —A la pelota. Saladitos los dulces...
Kioskero —Se.
lunes 28 de septiembre de 2009
El mundo según Weinbaum Reloaded
La gilada se pregunta:
Weinbaum responde:
El locutor dice:



