Ayer iba caminando por la peatonal y me increpó un pibe, bastante zaparrastroso, incitándome a que le comprara alguna de sus artesanías.
Le dije amablemente que no estaba interesado. Pero luego miré la lonita que tenía en el piso y vi las cosas que él llamaba “artesanías”.
Por favor.
¿Es posible llamar artesanía a tres carozos de durazno y dos huesos de pollo unidos por una tanza amarilla? La respuesta es simple: no.

Observé las “artesanías” que me ofrecía y lo miré con una mezcla de asco y compasión. El tipo utilizó una estrategia más agresiva y me preguntó si no apoyaba a los artesanos, que se ganan la vida con mucho esfuerzo vendiendo su producción. Yo me vi tentado de decirle que sí los apoyaba, pero que ese día no me había topado con ninguno, pero me contuve (sí, algo me debe estar pasando).
La cosa es que el tipo se terminó ofendiendo porque yo no le quise comprar la mierda esa que él llamaba collar. A lo mejor estoy equivocado, pero verdaderamente no me dan ganas de llevar colgando del cuello un carozo que otro anduvo chupeteando. Quisiera que me dijeran si soy el único.
Francamente no entiendo a la gente que compra estas cosas. Porque vos podés fumar porro, pero de ahí a comprarte una pulsera con una hoja de chala de diez centímetros hecha con miga de pan y pintada con témpera… me parece que hay una distancia.
Tampoco comprendo a aquellos que se quedan embobados con los flacos que pintan cuadros de paisajes nocturnos con aerosol. Al principio te llaman la atención, porque los tipos logran cosas muy buenas con pocos objetos. Pero cuando te das cuenta de que todos los cuadritos son iguales te sentís estafado, porque de creatividad ni hablar. Y sin embargo hay grupos de personas que se quedan horas y horas mirando cómo hacen esas porquerías pseudo impresionistas e intoxicándose con la pintura.
Ahora, que un pibe se te ofenda y te trate mal porque no le querés comprar lo que te ofrece no me parece bien. El loco pretende que vos veas (como él ve) una tiara de diamantes en lugar de una tanza con carozos.
Es cierto, hay gente para todo. Si alguien quiere comprar una pulsera de macramé con olor a sahumerio barato, que lo haga. Pero yo no pienso colgarme un hueso de osobuco del cuello.
La cosa es que el tipo se terminó ofendiendo porque yo no le quise comprar la mierda esa que él llamaba collar. A lo mejor estoy equivocado, pero verdaderamente no me dan ganas de llevar colgando del cuello un carozo que otro anduvo chupeteando. Quisiera que me dijeran si soy el único.
Francamente no entiendo a la gente que compra estas cosas. Porque vos podés fumar porro, pero de ahí a comprarte una pulsera con una hoja de chala de diez centímetros hecha con miga de pan y pintada con témpera… me parece que hay una distancia.
Tampoco comprendo a aquellos que se quedan embobados con los flacos que pintan cuadros de paisajes nocturnos con aerosol. Al principio te llaman la atención, porque los tipos logran cosas muy buenas con pocos objetos. Pero cuando te das cuenta de que todos los cuadritos son iguales te sentís estafado, porque de creatividad ni hablar. Y sin embargo hay grupos de personas que se quedan horas y horas mirando cómo hacen esas porquerías pseudo impresionistas e intoxicándose con la pintura.
Ahora, que un pibe se te ofenda y te trate mal porque no le querés comprar lo que te ofrece no me parece bien. El loco pretende que vos veas (como él ve) una tiara de diamantes en lugar de una tanza con carozos.
Es cierto, hay gente para todo. Si alguien quiere comprar una pulsera de macramé con olor a sahumerio barato, que lo haga. Pero yo no pienso colgarme un hueso de osobuco del cuello.


4 comentarios:
Jajajajaja!!
Me cagué de risa...y nada...eso :P
PD: un mala onda el artesano
PD2: coincido con vos...ni en pedo me pongo un collar hecho de carozos.
Cuando entro acá pienso: "puta, éste me ganó de mano en escribirlo".
Más no puedo decir.
Gran saludo gran.
Las artesanías que describís me recuerdan a los trabajos que realizábamos en una materia llamada "Práctica", en la escuela primaria. Los fideos secos, la yerba, los carozos y pedazos de alambre que juntábamos en la calle eran la principal materia prima de nuestras obras, que nada tenían que envidiarle a los productos de tu artesano y que nuestras madres aceptaban como obsequio, con una expresión que oscilaba entre "el asco y la compasión".
Por cierto, la materia se llamaba "práctica" pero -por esas paradojas de la vida- ni la maestra ni nuestros trabajitos le hacían honor al nombre.
Es muy cierto lo de la gente que mira a los que pintan con aerosol!!!
Siempre lo mismo!! No entiendo a los que se detienen a mirar eso y a los que compran!!!
Muy graciosa tu anécdota, seguí así!
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