.
Vivir en un edificio de departamentos suele traer aparejadas ciertas molestias. Algunas cosas llegan a ser misterios eternos.
Los ruidos en un edificio son motivo de miles de escritos y hasta de conferencias. Pero hay algo que me tiene bastante intrigado:
Cuando mantengo relaciones sexuales a veces pienso si los vecinos podrán oír los ruidos y alaridos que provienen de mi departamento. Y casi enseguida noto que yo nunca los he escuchado mantener relaciones sexuales. Por lo tanto hay tres posibilidades:
- O realmente no se escucha lo que ocurre en los otros departamentos y terminamos de una vez por todas con el mito de que “las paredes son de papel”.
- O todos somos muy silenciosos y muy respetuosos de nuestros vecinos.
- O nadie mantiene relaciones sexuales.
Con respecto a la primera hipótesis, creo que es falsa, porque de día se escuchan perfectamente las conversaciones de los otros departamentos. De noche, cuando la ciudad está un poco más quieta, deberían escucharse todos los sonidos sin dificultad. O las paredes tienen un sistema de aislamiento acústico que se activa de noche o la segunda hipótesis adquiere más fuerza.
La segunda hipótesis podrá tener más fuerza por lo expuesto en el párrafo anterior, pero la descartaremos como totalmente falsa de entrada, porque a nadie le importan sus vecinos. De hecho, yo creo que mis vecinos me odian.
Habiendo analizado las dos posibilidades anteriores y habiéndolas refutado, la tercera hipótesis es la que se hace más veraz. Lo cual es bastante triste, si se me permite. Pero a la vez es un mensaje esperanzador: significa que no habrá bebés o niños pequeños en los próximos meses en este edificio.
Pero no cantemos victoria. Siempre existen las mudanzas. Ya hablaremos al respecto.
-haciendo-
Hace 11 años

