sábado, 20 de diciembre de 2008

La estupidez humana no tiene límites


Realmente sin palabras. El mundo está lleno de imbéciles.




¿Cuán mal te hizo sentir?

jueves, 4 de diciembre de 2008

Fest & Balls


Tuve la oportunidad de ver muchos cortos en este último tiempo. Pude asistir al Festival Latinoamericano de Video Rosario (FLVR) y vi toda la selección de cortos de la 8º Bienal de Arte Joven de la UNL, en la cual, dicho sea de paso, participé con PSIRROSIS, un corto sin demasiadas pretensiones que hicimos con Los Chanchos y que, por razones que desconocemos, quedó seleccionado para concursar.

Claro que perdimos, pero eso no importa. Lo que importa es que otros también perdieron.

Fuera de todo chiste, hay algo que vengo pensando desde hace rato y que no dejo de confirmar en estas instancias. La música adolece la falta de bajistas. Es decir, todos quieren tocar la guitarra y nadie quiere tocar el bajo. Todos quieren ser la estrella, hacer los solos más impresionantes, levantarse a todas las minas; pero nadie quiere aportar la base para que el guitarrista se pueda lucir; nadie quiere pasar desapercibido y no hacer nunca un solo. Bueno, en el cine pasa lo mismo: todos quieren ser directores y nadie quiere ser guionista.

Estamos asistiendo al fin de las ideas (les suena, ¿no?). Así vemos a un simpático perrito que se roba las sonrisas de todo el auditorio en un mediometraje al que le sobran 15 minutos y en el que se nos explica el final con un soliloquio de un personaje que no tiene ninguna relevancia en la historia (que, sin más, se trata del perro haciendo distintas pavadas, para demostrar cuán osados fueron sus realizadores al conseguir filmarlas).

“No me animé. No pude decirle que el auto, al tratar de esquivarme a mí, mató al perro”. Ya nos habíamos dado cuenta, señora. Avísele al director que pudimos relacionar sus zapatos con los zapatos que esquivó el auto. Y dígale que tengo una propuesta para él: para su próxima película, que escriba una sinopsis, que ponga un fondo bonito, se maquille un poco, se siente en una silla frente a la cámara y nos lea la sinopsis. Aunque, si se me permite, quizá sea mucho más impactante si se la estudia de memoria. Sería más efectivo.

He confirmado, también, una tendencia muy marcada a registrar las costumbres autóctonas. Léase: ¿¡qué tienen de interesante las pavas en el fuego!? ¿¡Qué les pasa!? No puedo entender la facilidad con que la gente cae en los lugares comunes. ¿Nadie dice “le voy a dar una vuelta de tuerca a este guión, porque tiene muchos clichés”?

Charla entre un director y un guionista:

Guionista (acomodándose el cuello de la polera) —¡¡Ya sé!! ¡¡Hagamos un corto de cuatro amigos que se van a una casa quinta el finde y sin querer atropellan a un tipo!!

Director (limpiando sus anteojos de marco grueso) —No, mejor hagamos algo más personal, más íntimo. ¿Qué te parece una historia de vida? No sé, algo que no se haya visto mucho… ¿Qué te parece sobre un tipo viejo o sobre una familia de aborígenes?

Guionista —No, no, no. ¡Tiene que ser algo con mucho gore! Algo con mucho punch y con mucho gag y mucho loop. Algo que te haga hacer un click y sea una historia in, porque eso de los viejos y los indios está re out.

Director —Claro, algo que tenga mucho grip y mucho Dolly y mucho steady cam y también bastante de HD.

Guionista —¿Y sobre qué escribimos?

Director —No importa, pero que la historia empiece por el final, siga por el principio y que termine por el medio, pero que a la vez sea el final. Que sea tipo cíclico, ¿vistes?

(Nota: el guionista y el director bien pueden ser la misma persona).

¿¡Dónde están las historias!? ¿¡Qué les pasa!? ¡¡Queremos ideas nuevas!! ¿Qué es lo más fácil de contar? ¡Una muerte! Entonces van y le ponen una muerte al corto. Claro, total eso sería un buen Plot point (punto de giro) en la trama.

Hace poco hablaba con un amigo que estudia cine y me contaba que hablaba con sus colegas y les decía: “cine se estudia las 24 horas del día. Yo quiero vivir de esto y para esto. Para mí es una forma de vida, no un hobby”. ¡Qué palabras profundas! ¡Qué forma de encarar las cosas! Me alegro por él y lo felicito.

¡Faltan bolas, muchachos! Hay muchos guitarristas y ningún bajista. ¿Dónde estarán los Jaco Pastorius, los Víctor Wooten, los Diego Arnedo? ¿Dónde estarán los Bob Gale, los Charlie Kaufman?

¡¡Faltan bolas!! El cine es un arte. Y el arte lo hacen los artistas, es decir, aquellos que son artesanos, que hacen, que dejan su vida en una obra, porque la obra es su vida. Sobran guitarristas. Faltan bajistas. Nadie quiere hacer la base para que el guitarrista haga su solo. Faltan ideas. Faltan historias.

Cuando tenga un hijo le voy a regalar un bajo. Y una máquina de escribir.